El triunfo del verdadero
hombre surge de las cenizas del error.
Hace unas semanas le hice un
regalo al amigo Pepe por su cumpleaños y el mismo día que se lo di, él apareció
con el árbol objeto de esta entrada. Este no es ni más ni menos que un pequeño Premna microphylla.
Nada más dármelo, comencé a girarlo
para verlo desde todos sus ángulos y lo primero que me llamó la atención es que
tenía un doble tronco, no apreciándose esta circunstancia por la posición de
plantado, con uno de los troncos hacia el frente y el otro hacia atrás. Por
consiguiente, la primera decisión fue cambiar el frente.
El siguiente trabajo fue el de seleccionar ramas y
alambrarlas, dejando el trasplante con el nuevo frente para primavera; hasta
tanto espero que esas ramas vayan llenándose. Al final ha quedado un manejable árbol
de 14 cm.
Quiero dedicarle esta entrada al amigo Pepe, en
agradecimiento por mi primera Premna.