Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le
rinde al talento.
Este
esqueje de Juniperus chinensis lo
había adaptado a un tronco seco de romero tal y como lo podemos observar en la
primera foto. A primera vista está muy resultón, pero fijándonos bien, no
cumplía con la premisa principal de este estilo, pues no se había adaptado a la
madera y quedaba separado en casi todo su recorrido.
La
solución, muy a mi pesar, fue eliminar el tronco de madera seca. A todas luces quedó
con una copa muy larga para su tronco tan fino.
Por
estas circunstancias se le acorto la copa y se posicionó con alambres y
tensores. Seguramente lo dejaré en esa maceta demasiado grande para él, pero
así se desarrollará mejor, aunque es muy lento de crecimiento. Ha pasado a ser
un árbol que llamaba la atención, a un árbol “ramplón”. En bonsái, como todo en
la vida, a veces se gana y otras se pierde, pero de esto también se aprende.